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Pan, Circo y Cajas Negras

Friday, 12 August 2016 Manolo Palao Posted in iTTi Views

No. Las ‘cajas negras’, en este artículo, no son el viejo Walkman, ni el iPad ni el iPhone6Plus (Fig.  1[i]); aunque me referiré a ellos más adelante. 

Las ‘cajas negras’ (CN) a que me refiero aquí son un conocido método de análisis que –si bien está documentado desde la antigüedad– sólo comenzó a ser formalizado y usado ampliamente en la primera mitad del siglo pasado, probablemente en Alemania [ii] [iii], en teoría general de sistemas y en sus aplicaciones, en física e informática, por ejemplo.

La Fig. 2[iv] muestra unos esquemas que describen brevemente el método de análisis CN. Del sistema en estudio (la ‘caja negra’ ‘A’, arriba a la izquierda) prestamos atención prioritaria a sus entradas (E) y sus salidas (S)[v].

Si queremos avanzar en el análisis de nuestro sistema, podemos ‘levantar el velo’ a nuestra CN para descubrir (‘B’) que el sistema consta de un par de subsistemas, a los que podemos seguir los flujos de E/S. Y así sucesivamente hasta llegar a un nivel de desglose –no necesariamente el mismo para todas la partes– (quizá el ‘C’) en que el comportamiento de los subsistemas y sus interrelaciones está suficientemente claro para nuestros propósitos y no merece mayor subdivisión.

El esquema de la derecha muestra la heurística del “2 – 7”, ampliamente aceptada,  para proceder al análisis progresivo. Cada vez que se ‘levanta el velo’, se procura identificar entre 2 y 7 (algunos dicen 20) subsistemas y ello por una posible razón científica de mucho peso: porque menos de dos, no tiene sentido; y ¡más de siete (o 20) son demasiados!

La expendedora de café en mi oficina es una CN que tiene una entrada (E) = monedas y una salida (S) = taza de café. Si ese nivel de conocimiento de tal sistema me basta, que es lo que me sucede cada mañana, cuando lo que necesito es sólo ‘animarme’, me planto. 

Que otro siente más curiosidad, observa –cuando el mantenedor tiene la tapa abierta– e identifica varios subsistemas o módulos componentes: un dispositivo gestor de moneda, un calentador de agua, un dosificador de café, otro de agua y otro de azúcar, etc. Si su interés se centra en el dispositivo de moneda puede ver un elemento de admisión, otro de identificación, otro de almacenaje. Y podría seguir descendiendo hasta, por ejemplo, estudiar la estructura metalográfica de uno de sus componentes de detalle.

El método es fecundo porque es progresivo y se basa en la ‘necesidad de conocer’: uno no levanta el velo de una parte hasta que lo necesita; no se distrae con lo accesorio. 

El análisis[vi] progresivo descrito desagrega, pero no es una molienda (aunque la máquina de café pueda incluirla), no es una reducción a polvo de la CN, reducción que quizá cuadraría más a métodos de adivinación del futuro –como el estudio de los posos del té (o del café)[vii], con menor base científica aún que la heurística descrita más arriba. La descomposición es progresiva y sólo cuando es necesaria.

* *

En la Roma de hace veinte siglos, el populacho era mantenido física y espiritualmente con ‘pan y circo’, como ironizó Juvenal[viii].

Tras la decadencia del Imperio Romano, en el medievo europeo, los circos, teatros y anfiteatros de muchas ciudades quedaron en ruinas o sufrieron cambios de usos, a otros con frecuencia menos festivos y espectaculares. El circo dejó de operar y de ser un ‘opio para las masas’.

Durante esos siglos, la dieta básica de los campesinos pobres y de los siervos de la gleba, en Europa, era de pan negro y cerveza[ix], de la que se consumía una media de unos 4 litros diarios per cápita[x].

Si bien esa cerveza era de menor graduación que la actual, con 4 litros diarios ya llevaban el circo puesto –si se me permite la expresión. Como ahora muchos con los móviles.

* * 

Y, con esto, vuelvo a las otras cajas negras del comienzo, los móviles y tabletas –la tecnología digital en general, la globalización y las redes–. No cabe duda de que estamos inmersos en una vertiginosa revolución, que nos ha deparado una riqueza de informaciones, conocimientos, contactos y posibilidades hasta hace poco insoñable.

Enumerar las ventajas de la ‘revolución digital’ podría llevar varios tomos. Señalo aquí brevemente sólo algunas que entiendo favorecen principalmente a los ciudadanos como tales: la ubicuidad funcional; las comunicaciones m x n, síncronas y asíncronas, con gran ancho de banda; el correo-e; el comercio-e; la administración-e; la democracia-e; la geolocalización; la redes altamente conexas; la telemedicina; las apps para múltiples servicios cotidianos; etc.  

Pero una contrapartida de esa revolución beneficiosa es que también ha generado un ruido ensordecedor –mayor que el que hubieran generado las mejores carreras de cuadrigas, ante 300.000 espectadores en el circo romano[xi].

Ruido, en sentido generalizado: correo basura; miríada de resultados, pertinentes o no, en cualquier búsqueda en Internet, con creciente esfuerzo y dificultad para separar el trigo de la paja; millones de tuits, ‘selfis’, entradas en blogs, comentarios a la prensa digital que tienen nulo interés general y escaso interés incluso para emisor, receptor o su grupo; con frecuencia mendaces o tendenciosos; a menudo zafios.  

Rumores que antes se propagaban bastante localmente –en los mentideros de las cortes y a caballo de los mensajeros de los embajadores, y ahora a los cuatro vientos –en los blogs (llamarlos ‘bitácoras’ es ignorar lo que ambas palabras significan); invasiones de la intimidad –escuchas, paparazzi; jaqueo de fotos o vídeos; difusión por canales poco seguros  de intimidades muy naturales o procaces en selfis o vídeos grabados por artistas hollywoodienses o concejalas manchegas; el impudor de las conversaciones telefónicas (que tanto costó antaño proteger jurídicamente) en los transportes y otros recintos públicos; los reality shows; la pretensión de urgencia y la comunicación en tiempo real de tantos tuits y WhatsApps … 

 [xii]

Todo ello responde a que cualquiera dispone de una tecnología potente, versátil y barata, que le permite acceder a una audiencia amplísima, mayoritariamente desconocida; y muchos, ya que tienen la herramienta, la usan pertinazmente, tengan o no tengan algo mínimamente interesante que decir. ¡El tonto del pueblo se ha hecho con un tambor! o ¡Reina por un día (minuto)!  El ansia de publicar es tal que se agota en el proceso, sin importar que la comunicación esté vacía de contenido: es sólo ruido.  El pobre McLuhan se revolvería en su tumba al ver cómo el mensaje ha quedado totalmente volatilizado por el medio.

Ya no es que cada uno llevemos puesto nuestro propio circo, es que inevitablemente llevamos el de muchos otros. 

Y, con tanto ruido y tanto circo, el árbol nos oculta el bosque, lo contrario de lo que se pretende con las CN. 

Empero, el ruido, con todo lo molesto que es, no es la peor de las muchas contrapartidas. La peor de éstas, quizás, es que –seducidos como estamos por las tecnologías y su acelerada innovación– las hemos canjeado, enajenando  el recto juicio  -el análisis selectivo y suficiente, como se haría con las CN u otros procedimientos, y muchas libertades. 

En el mundo digital, cada acción tiene -como en el mundo físico newtoniano, aunque de forma distinta, su reacción (o consecuencia).

Cada selfi, cada tuit, cada entrada en un blog supone un doble abono que hacemos a las telcos, portales, redes o servicios. 

Uno primero, dinerario, inmediato, de poco importe unitario. 

Otro, intangible (para nosotros, no para ellos, dado que en eso se basa la parte más importante de su valor bursátil) de incremento de los millones de datos (big data) útiles para ser transformados en información –datos con sentido– y en perfiles personales (o grupales), mediante análisis estadístico (la estadística como reductor de la complejidad de los datos) y mediante minería de datos  (el hallazgo de nuggets –pepitas de oro–: información tan diluida en los datos que la estadística convencional no capta).

Y esa copiosa información grupal y personal sirve para establecer las estrategias, las tarifas, los eslóganes y la dinámica de los servicios que se nos ofrecen, del espectáculo que se nos ofrece. De modo que en ese gran circo, el ‘impresario’ es las telcos, portales, redes o servicios y nosotros sólo somos los clones (payasos).

De ‘pan y circo’ a ‘soma y circo virtual’, en veinte siglos. 

* * 

¿Cómo desarrollar y mantener las ventajas de la eclosión de nuevas tecnologías y mitigar sus efectos negativos?

En primer lugar, reconociendo que el problema es más amplio que el circunscrito a las nuevas tecnologías. Es un problema social tan antiguo como la Humanidad. El mito atribuye a Caín un mal uso de la herramienta ‘quijada de burro’[xiii] y a Sansón (que era de los elegidos) un uso adecuado de la misma[xiv]. 

El mal uso de las tecnologías es inevitable. Contenerlo y limitar sus efectos negativos es cuestión de ética, educación, legislación, reglamentación, cumplimiento de éstas y sanción por el incumplimiento.

Todo ello empieza (o se reinicia) por una toma de conciencia y difusión.  

* * *

(Artículo escrito por Manolo Palao en diciembre de 2014)

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[i] Fuentes de las fotografías: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sony-wm-fx421-walkman.jpg 

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sony-wm-fx421-walkman.jpg#filelinks : Dominio Público; y 

http://en.wikipedia.org/wiki/IPhone_6#History, Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License. No changes made.

[ii] http://en.wikipedia.org/wiki/Black_box     

[iii] “The black box is an abstraction representing a class of concrete open systems which can be viewed solely in terms of its "stimuli inputs" and "output reactions". «The constitution and structure of the box are altogether irrelevant to approach under consideration, which is purely external or phenomenological. In other words, only the behavior of the system will be accounted for».”   Mario Bunge (1963), "A general black-box theory". Philosophy of Science. Vol. 30. No. 4, pp. 346-358. jstor/186066.   http://en.wikipedia.org/wiki/Black_box    

[iv] Fuente: P&TS, SLU. (2000). Seminario de Consultoría. Circulación restringida. Publicado con autorización. 

[v] Según la disciplina desde la que se realiza el estudio, a las E/S se les denomina así, o insumos/productos, variables independientes/dependientes, función/transformada, estímulo/respuesta, y de otras muchas formas equivalentes. También a la propia CN se la denomina –según la disciplina– proceso, operador, función, aplicación, homomorfismo, transformación, etc. 

[vi] Desatar, desagregar, desmenuzar, pormenorizar –según su etimología griega.    http://etimologias.dechile.net/?ana.lisis    http://es.thefreedictionary.com/an%C3%A1lisis  

[vii] Taseomancia, Teomancia o Taseografía, entre otras denominaciones https://www.google.es/search?newwindow=1&client=firefox-a&hs=HHQ&rls=org.mozilla%3Aes-ES%3Aofficial&channel=nts&q=%22posos+del+t%C3%A9%22+lectura&oq=%22posos+del+t%C3%A9%22+lectura&gs_l=serp.3..0i22i30.103188.115705.0.117285.10.10.0.0.0.0.154.761.7j2.9.0.cprnk%2Cekomodo%3Dtrue...0...1.1.58.serp..1.9.754.XhMuCDBvxWY   

[viii] “Panem et circenses”. http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9cimo_Junio_Juvenal  

[ix] “Brown bread and ale”. http://www.historylearningsite.co.uk/food_and_drink_in_medieval_engla.htm 

[x] “The European medieval diet was largely determined by social class. For the majority of the of the people, peasants, a large portion of their daily diet was made up of grains … ground into flour and made into bread, or malted and brewed into ale. Estimates from the late Middle Ages indicated that a gallon of ale a day was not unusual, but the actual alcohol in the drink was low”. http://people.eku.edu/resorc/Medieval_peasant_diet.htm 

[xi] Según la descripción, supongo que exagerada, en http://www.portalplanetasedna.com.ar/roma15.htm  

[xii] Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Circus#mediaviewer/File:Barnum_%26_Bailey_clowns_and_geese2.jpg. Public Domain. 

[xiii] Pese a que la Biblia no especifica el instrumento.  Génesis, 4:8. http://www.vicariadepastoral.org.mx/sagrada_escritura/biblia/antiguo_testamento/01_genesis_01.htm 

[xiv] “Luego Sansón encontró la quijada de un burro recién matado. La levantó, y la usó para matar a mil filisteos”. Jueces, 15. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Jueces+15&version=NTV  

 

Uso de las redes sociales en la empresa: riesgos de seguridad

Friday, 30 August 2013 Maria Jose de la Calle Posted in IT Consequences

Las formas de colaboración en la empresa han ido evolucionando a medida que lo ha hecho la tecnología, desde las reuniones personales y el correo interno -en papel-, al teléfono, correo electrónico, la mensajería instantánea (IM, por sus siglas en inglés), reuniones virtuales por medio de Internet y las redes sociales. 

A excepción del correo en papel, que casi ha desaparecido, las demás formas de colaboración han ido coexistiendo y se está utilizando una u otra dependiendo del objetivo, del tiempo en que se necesite la colaboración o respuesta, y de otros factores como los usos y los husos horarios.

Al contrario de lo que pasó con el teléfono y el correo electrónico, que se extendieron casi a la par en los ámbitos de negocios y privado, la mensajería instantánea y las redes sociales se han popularizado primero en lo personal  y es ahora cuando empiezan a ser usadas en el mundo empresarial.

Según el McKinsey Global Institute[1], 72% de las empresas se valen de las tecnologías sociales principalmente para llegar hasta los consumidores y recoger sus deseos, gustos y necesidades para el desarrollo de productos, publicidad y servicio al cliente. Sin embargo su mayor potencial está en la mejora de las comunicaciones y el intercambio de conocimientos, así como en la colaboración dentro de, y entre empresas.

Al igual que en el ámbito privado, se establecerá un entorno de sujetos “enlazados”, tanto de modo interno a la organización como externo con todas las entidades -clientes, proveedores y en general todos los actores relacionados de una u otra manera con la empresa- con las que esta haya de interactuar: es la empresa extendida.

Las redes sociales ofrecen la posibilidad de una gran apertura respecto a la información accesible por unos u otros -empleados o actores externos a la organización-. Esto que a priori se antoja positivo, ha de ser orquestado adecuadamente para que dicha información siga siendo fidedigna y segura para los objetivos de la organización, a pesar del vertiginoso aumento en el número de individuos y dispositivos que hoy  crean e intercambian dicha información.

La organización debe establecer y poner en marcha una política de segmentación de la información para las personas que se relacionen con ella, sean empleados de la misma o no.

Por otra parte, si uno observa el soporte por el que se produce el intercambio de información, la cantidad transmitida a través de dispositivos móviles es cada vez mayor, lo que se ve favorecido por la constante reducción en tamaño y peso de los dispositivos, unido a un aumento de su potencia y a la ubiquidad de Internet.  Según el último informe de tendencias de la analista Mary Meeker, de la firma KPCB[2], la cifra ha pasado de un 0.9% en mayo de 2009, a 15% en el mismo mes de 2013.

Se transfieren permanentemente documentos del trabajo a ordenadores personales, tabletas, teléfonos inteligentes u otros dispositivos, particulares o corporativos, o se ejecutan aplicaciones en línea sobre información que puede constituir parte de la propiedad intelectual de la empresa. Parte de toda esta información rara vez se elimina de esos  dispositivos móviles. Esto aumenta los escenarios de riesgo pues facilita la posibilidad de intrusión en los sistemas a través de aplicaciones, dispositivos y puntos de acceso a Internet poco protegidos. Además, favorece las fugas o pérdidas de información, por ejemplo, por robo o extravío de los dispositivos.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta en el uso de estas herramientas de colaboración y comunicación social, es el factor humano. Cada vez más la comunicación e interacción entre las personas se produce a través de esas herramientas, pero sin los conocimientos y habilidades desarrollados para su utilización de forma segura.

Se hace necesaria una concienciación sobre las amenazas que dicho uso implica; sobre el posible coste, personal y empresarial, de la pérdida de fiabilidad de la información, o de la información misma; y sobre la relevancia que puede tener la creación, transformación y transmisión a través de medios que resultan no del todo seguros para las necesidades corporativas.

Al hilo de lo expuesto surge la siguiente pregunta: ¿Tiene la empresa el derecho de control sobre la información que se transmite por las redes sociales? Pregunta cuya respuesta cae tanto en el entorno técnico como en el legal, por cuanto tiene que ver con aspectos de privacidad, propiedad intelectual y otros temas.

Para terminar, unas noticias de prensa:

El 7 de junio, los diarios The Washington Post y The Guardian publicaron la existencia de dos programas de espionaje secretos, uno que registra datos de llamadas en EE. UU. y otro que permite a la inteligencia estadounidense acceder a servidores de las principales compañías de Internet y recabar datos directamente de los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.

El 13 de junio, el blog The PrivacySurgeon[3] comentó la noticia de que el gobierno sueco había  decidido prohibir el uso de cualquier producto de la nube de Google -incluyendo calendario, Gmail y Google Drive- dentro de instituciones públicas, ya que consideran que Google puede acceder a la información de los usuarios, y que los usuarios en el sector público no pueden tener la certeza de que los derechos de protección de datos están asegurados.

 

This article was originally released by Mexican magazine "Magazcitum", on August, 30th, 2013. 

 

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