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IA: problema y solución de la ciberseguridad

Monday, 07 August 2017 Maria Jose de la Calle Posted in iTTi Views

Sobre la IA

La llamada inteligencia artificial (IA) en general, y la computación cognitiva (CC) en particular, están llamadas a producir otra revolución en cuanto a herramientas que sirvan para impulsar campos tan diversos como la ciencia, la medicina, la gestión de las ciudades, la fabricación[i]; o proporcionar autonomía a las máquinas. En resumen, la vida de todos. 

Pensemos, por ejemplo, en RobERt[ii] (Robotic Exoplanet Recognition), para el análisis de posibles planetas que puedan tener vida; en la predicción de enfermedades[iii], como un ataque al corazón o un derrame cerebral; las llamadas "ciudades inteligentes"[iv]; o los medios de transporte autónomos, como los coches o los trenes. 

Aunque la IA y la CC pudieran parecer sinónimos, en realidad son dos conceptos, que, aunque relacionados  son un poco diferentes. Así, la Harvard Business Review (HBR) en el artículo "La IA añade una nueva capa al ciber riesgo"[v] del pasado mes de abril, proporcionaba las siguientes definiciones: 

"Mientras las dos tecnologías se refieren al mismo proceso, [...] la CC utiliza un conjunto de tecnologías diseñadas para aumentar las capacidades cognitivas de la mente humana. Un sistema cognitivo puede percibir e inferir, razonar y aprender. Definimos la IA aquí en un sentido amplio aquello que se refiere a ordenadores que pueden realizar tareas para las que se requeriría inteligencia humana".

Es decir, la CC sería una disciplina contenida en la IA. 

A los sistemas IA en general, se los puede entrenar para analizar y entender el lenguaje natural, imitar el razonamiento humano o tomar decisiones. 

Los sistemas CC se construyen con el fin de proporcionar información para tomar decisiones, y aprender por sí mismo tanto de datos recogidos o que se le provean y de su interacción con las personas. 

Para conseguir que un sistema o máquina aprenda una tarea o asimile una serie de conocimientos, hay que proporcionarle, primero una serie de algoritmos -constituidos por modelos matemáticos estadísticos- que sirvan para, y este es el segundo paso, tratar los datos o información con los que se alimenta al sistema y con los que iniciar el proceso de aprendizaje, y en tercer lugar, sesiones de entrenamiento entre expertos, que realizan preguntas y evalúan las respuestas de la máquina, cambiando los resultados según la evaluación recibida. 

Los algoritmos se van adaptando dependiendo de los datos que se le suministren y de la interacción con los humanos o con el entorno. 

La CC en particular -y por tanto la IA que la engloba- como cualquier tecnología [de la Información], por una parte, introduce nuevos elementos de inseguridad, y, por otra, puede ser utilizada para hacer más seguros los sistemas. Si una tecnología es muy potente, tanto lo es para producir beneficios como para producir daños, con lo que su control debe ser comparable.  

Nuevos riesgos que comporta la CC 

La HBR en el artículo citado[vi] anteriormente, aborda este tema centrándose en lo que es intrínseco a la CC, que es que sus algoritmos se van ajustando a medida que procesa nuevos datos e interacciona con el entorno y los humanos tanto en la etapa de establecimiento y construcción del sistema propiamente dicho como posteriormente, cuando ya esté en explotación. 

Un sistema cognitivo en principio -dando por supuesto la bondad de los algoritmos que lo soportan- es tan bueno para conseguir el propósito para el cual se ha definido y construido, como lo sean los datos de los cuales se haya alimentado y los expertos que lo hayan entrenado y le hayan proporcionado un contexto, y, posteriormente, en la bondad del entorno en el cual funcione.

Sin embargo, no hay garantía al cien por cien de los resultados, ni de que el sistema vaya a seguir con el comportamiento deseado para el que se construyó. No es un sistema que siga en su funcionamiento unos pasos definidos y conocidos hasta su resultado final, así una y otra vez, de manera determinista. Los resultados que proporciona son estadísticos, y su comportamiento no puede ser explicado, y por tanto regulado, completamente. 

El aprendizaje continuo a medida que el sistema interacciona, que en principio parecería adecuado ya que para eso se construyó, tiene sus riesgos. Por ello, hay que seguir controlando muy de cerca en base a qué sigue aprendiendo y cuáles son sus resultados. 

En el primer estadio, el de su establecimiento y aprendizaje iniciales, las personas que lo han entrenado, de manera inconsciente o intencional, pueden aportar datos confusos o erróneos, no aportar información crítica para conseguir el comportamiento deseado, o entrenar al sistema de manera inapropiada. 

El sistema ya en explotación, está cambiando continuamente en su hacer cotidiano -por definición- y, si alguien quisiera manipularlo, no tendría más que interaccionar con él de manera que pueda cambiar sus objetivos o añadir otros. 

Un ejemplo de esto fue el bot de Twitter, "Tay", diseñado para aprender a comunicarse en lenguaje natural con gente joven, y que rápidamente hubo que retirarlo. Personas mal intencionadas (trolls) utilizando las vulnerabilidades de sus algoritmos de aprendizaje, suministraron contenido racista y sexista, con un resultado de que "Tay" comenzó a responder con comentarios inapropiados a millones de seguidores.  

Al igual que la CC se emplea para un uso adecuado, se puede emplear para todo lo contrario[vii]. 

Los "chatbots" son sistemas que interactúan con las personas en lenguaje natural y se pueden utilizar en centros automatizados de atención al cliente. La exactitud en sus respuestas tiene mucha importancia, especialmente en sectores como la salud y el financiero, los que, además, tienen un gran volumen de datos confidenciales, que son recabados y tratados para dicho objetivo.

Dichos "chatbots" también pueden ser utilizados por [ciber]delincuentes para ampliar sus transacciones fraudulentas, engañar a personas haciéndose pasar por otras personas o instituciones de confianza, robar datos personales, e introducirse en los sistemas. 

Hay que conseguir ser capaz de detectar cambios en la actividad normal de redes y ordenadores, y  detectar nuevas amenazas. 

CC como herramienta de ciber-seguridad 

Para enfrentarse a una amenaza no hay más remedio que utilizar herramientas al menos tan potentes como la amenaza a afrontar.  

Parece que algo se está haciendo en ese sentido si atendemos a los resultados de un estudio que presenta la HBR[viii], en el que se concluye que la IA en lo que más se está utilizando es en actividades entre ordenadores y análisis de información producida o intercambiada entre máquinas, siendo el departamento de informática el que más  la usa,  concretamente el 44% de dicho uso empleado en la detección de intrusiones no autorizadas a los sistemas, es decir, en ciber-seguridad. 

Las técnicas de aprendizaje de las máquinas pueden aportar un conocimiento mejor del funcionamiento normal de los sistemas, y de actuaciones y patrones de código malicioso no autorizados.  

Así, haciendo uso de dichas técnicas, tareas rutinarias como el análisis de grandes volúmenes de datos sobre la actividad de los sistemas o los incidentes de seguridad, aportan una gran precisión en la identificación de comportamientos anormales así como la detección de accesos no autorizados o la identificación de código malicioso. 

Además, los [ciber]delincuentes transforman constantemente sus ataques para conseguir sus objetivos. Mucha parte del malware que circula por la red está relacionado con otro ya conocido. Los sistemas cognitivos, analizando miles de objetos de código malicioso pueden encontrar patrones de comportamiento que ayuden a identificar futuros virus mutados, e incluso entender cómo los piratas informáticos explotan nuevos enfoques. 

Así se consigue un conocimiento ajustado a la organización, ya que el sistema cognitivo está aprendiendo con la información suministrada por todos los elementos que componen sus sistemas informáticos -en sentido amplio de la informática corporativa (TI) y la informática operacional (TO)-, que proporcionan no sólo datos, sino un contexto -sector, tecnologías empleadas, arquitectura de los sistemas, etc.-. 

Lo que para una empresa una cantidad de tráfico por un segmento de red, o una cantidad de peticiones a un servidor puede suponer una amenaza, para otra pueden ser datos normales. Depende del negocio y de cómo se utilice la tecnología. 

Con este conocimiento, las alarmas se reducirán considerablemente permitiendo un análisis y actuación humana más centrados en aquellos incidentes que lo requieran, se podrán detener las amenazas antes de que penetren y se propaguen en los sistemas, y, en algunos casos, se podrán actualizar o poner un parche de manera automática donde se requiera. 

Pero los sistemas cognitivos no se tienen que reducir a analizar los datos producidos por las máquinas, almacenados en los logs, es decir, datos estructurados. La CC tiene otras herramientas de las que pueden hacer uso los sistemas para interpretar los datos no estructurados. Al utilizar el reconocimiento del lenguaje natural tanto hablado como escrito, pueden examinar informes, alertas comunicadas en redes sociales o comentarios sobre amenazas, conversaciones o seminarios, análogamente a cómo lo hacen los expertos -humanos- en seguridad para mantenerse permanentemente informados.  

Finalmente, insistir en el papel esencial que juegan los humanos en la CC. Por una parte, el aprendizaje de la máquina no solo supone la ingesta automática de datos -seleccionados o proporcionados los criterios de selección de los datos adecuados por humanos-, sino que debe acompañarse de un entrenamiento realizado por expertos. Por otra, los sistemas cognitivos ofrecen informes, que serán estudiados por las personas adecuadas con el fin de tomar decisiones. 

Que es lo que viene a decir Bloomberg en el artículo "La Inteligencia Artificial no puede sustituir el toque humano en ciber-seguridad"[ix] del pasado mes de abril, en el que proporciona el ejemplo de Mastercard Inc., que utiliza sistemas de IA para detectar transacciones anormales, para, a continuación, ocuparse los profesionales de ciber-seguridad de evaluar la gravedad de la amenaza.  

Conclusión: Wanna Cry

¿Qué hubiera pasado si una vez publicado el código de la herramienta de la NSA "EternalBlue" las máquinas hubieran leído su código y aprendido cómo funcionaba? 

Quizás se hubiera desactivado su carga, bien porque la máquina hubiera reconocido sus códigos como maliciosos, bien porque hubiera buscado un parche para la vulnerabilidad aprovechada para lanzar los ataques. 

Según The Hacker News[x], desde que "The Shadow Brokers" a principios de abril filtró la vulnerabilidad y el código, este se aprovechó en varios ataques durante ese mismo mes, y, ya en el mes de mayo, se utilizó para "Wanna Cry". 

A mitad de abril, Microsoft liberó los parches que arreglaban la vulnerabilidad de sus sistema de intercambio de ficheros (SMB - Server Message Block) para todas las versiones de los distintos sistemas operativos que la tenían, incluyendo los que ya no da soporte, como el Windows-XP. 

¿Se podría haber evitado Wanna Cry? 

* * *

Este artículo fué publicado originalmente por @PuntoSeguridad.com/"Cuadernos de Seguridad", julio-agosto 2017, nº 324, pg.95, Ciberseguridad – "IA: problema y solución de la ciber-seguridad" – María José de la Calle. 

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[i] "These factories are crunching production time with artificial intelligence" (20160709) Business Insider url [a 20170529] http://www.businessinsider.com/sc/artificial-intelligence-change-manufacturing  

[ii] Clay Dillow (20161121) "How scientists will use artificial intelligence to find aliens" Popular Science url [a 20170529] http://www.popsci.com/how-scientists-will-use-artificial-intelligence-to-find-aliens  

[iii] "Artificial intelligence can accurately predict future heart disease and strokes, study finds" (20170424) University of Nottingham url [a 20170529] https://www.nottingham.ac.uk/news/pressreleases/2017/april/artificial-intelligence-can-accurately-predict-future-heart-disease-and-strokes-study-finds.aspx  

[iv] Kevin Ebi (20170518) "How will AI transform cities? 3 experts weigh in" SmartCitiesCouncil url [20170529] http://smartcitiescouncil.com/article/how-will-ai-transform-cities-3-experts-weigh  

[v] "While both technologies refer to the same process, [...] cognitive uses a suite of many technologies that are designed to augment the cognitive capabilities of a human mind. A cognitive system can perceive and infer, reason and learn. We’re defining AI here as a broad term that loosely refers to computers that can perform tasks that once required human intelligence."  

Greg Bell, Cliff Justice, Tony Buffomante, Ken Dunbar (20170413) "AI Adds a New Layer to Cyber Risk". Harvard Business Review. url [a 20170529] https://hbr.org/2017/04/ai-adds-a-new-layer-to-cyber-risk.  

[vi] Ver nota v. 

[vii] Como nos ilustra el artículo "Artificial intelligence-powered malware is coming, and it's going to be terrifying". Rob Price (20161008) Business Insider UK url [a 20170529]  http://uk.businessinsider.com/darktrace-dave-palmer-artificial-intelligence-powered-malware-hacks-interview-2016-10  

[viii] Satya Ramaswamy (20170417) "How Companies are already using AI". Harvard Business Review. url [a 20170529] https://hbr.org/2017/04/how-companies-are-already-using-ai  

[ix] Jimmy H. Koo (20170404) "Artificial Intelligence Can’t Replace Human Touch in Cybersecurity" Bloomberg url [a 20170529] https://www.bna.com/artificial-intelligence-cant-n57982086179/  

[x] Mohit Kumar (20170519) "More Hacking Groups Found Exploiting SMB Flaw Weeks Before WannaCry". The Hacker News url [a 20170529]  http://thehackernews.com/2017/05/eternalblue-smb-exploit.html   

 

¿Pueden pensar las máquinas?

Thursday, 13 July 2017 Maria Jose de la Calle Posted in iTTi Views

El título de esta artículo es en realidad parte de la frase con la que comienza el artículo de Alan Turing titulado "Computing Machinery and Intelligence"[1], publicado en 1950. La frase completa era "Propongo considerar la pregunta, ¿pueden pensar las máquinas?" colocada debajo del epígrafe "1.El juego de imitación", que, como ya habrá adivinado el lector, conduce al conocido "Test de Turing", importante precursor de la disciplina conocida como "Inteligencia Artificial" (IA).

Hoy día se están popularizando términos como computación cognitiva, redes neuronales y aprendizaje profundo -deep learning-, todos ellos conceptos relacionados con la IA, de los que cuales se lleva hablando ya desde mediados del pasado siglo XX.  

Pero no es hasta mediados de la primera década de este siglo XXI cuando se produce un despegue del llamado "aprendizaje de las máquinas" con unos resultados y unas posibilidades que en estos momentos no llegamos a ver. 

Han empezado a proliferar aplicaciones y herramientas basadas en estos modelos de computación, que son los del aprendizaje de las máquinas o "aprendizaje profundo", o herramientas de simulación para hacer predicciones con multitud de datos recogidos de situaciones parecidas, con los que las máquinas aprenden. 

Tanto es así, que los productos que empiezan a salir al mercado, parece que deben llevar alguna etiqueta haciendo referencia a la IA, como "reconocimiento del lenguaje natural", "computación cognitiva",  "aprendizaje de la máquina", etc.  

Empresas como Google, Facebook, Apple, IBM, Salesforce, CISCO, etc. están inmersas en investigación de herramientas y plataformas que utilicen algoritmos de "aprendizaje de las máquinas". En ciberseguridad se está considerando como una potente ayuda a la cantidad de ciberamenazas a que se enfrentan las organizaciones.  

En palabras de Jense Huang -CEO de Nvidia- "El software se está comiendo el mundo, pero la IA va a comerse el software"[2]. 

De la misma manera, las empresas consumidoras demandan, también, dichos productos como solución a sus problemas. 

¿Pero es necesario utilizar para cualquier tarea este tipo de herramientas? ¿O quizás habría que pararse a pensar qué herramienta es necesaria para la tarea concreta independientemente de que lleve la etiqueta de IA o no?  

En diciembre del pasado año 2016, el CISR de la MITSloan en uno de sus "Research Briefing" titulado "Cinco cosas que debes conocer de la computación Cognitiva"[3] publicó datos de un estudio sobre este tema en base a entrevistas realizadas a líderes del negocio y de tecnología de treinta y tres empresas. 

Del estudio se desprende que, por una parte, no hay soluciones inmediatas a las incertidumbres de hoy, y por otra, las soluciones no son universales, ni para todos los problemas y tareas, ni para todas las empresas. Antes de implementar soluciones IA, se deben conocer muy bien las reglas del negocio. 

Las Tecnologías de la Información (TI) son herramientas, muy potentes sin duda, y que han cambiado y siguen cambiando el mundo, pero herramientas al fin y al cabo, que hay que saber dónde, para qué y cómo utilizar. 

Pero empecemos con ... 

Un poco de historia 

El famoso "Test de inteligencia" propuesto por  Alan Turing en 1950, ya mencionado, consistía  en que un humano evaluara conversaciones en lenguaje natural entre otro humano y una máquina diseñada para generar respuestas similares a las de un humano. Se podría calificar de "inteligente" a la máquina si el humano que evaluaba a ambos participantes no supiera distinguirlos.

Unos años después, en 1955, John McCarthy (Dartmouth College), Marvin Minsky (Harvard University), Nathan Rochester (I.B.M. Corporation) y Claude Shannon (Bell Telephone Laboratories) convocaron a un grupo de investigadores para una reunión en el Dartmouth College. 

En la propuesta[4] de temas a tratar que hicieron para la cumbre, aparecieron términos como procesamiento del lenguaje natural, redes neuronales (Neural Nets o NN), aprendizaje y "auto-mejora" (self-improvement) de las máquinas, entre otros.  

El aprendizaje de las máquinas se describía[5] como un mecanismo con canales de entrada y salida, así como de un medio -algoritmos matemáticos- para dar una variedad de respuestas de tal manera que la máquina pudiera ser entrenada por un proceso de "prueba y error" para escoger una de entre una variedad de funciones de "entrada-salida".  

En esencia, esto es lo que hacen las redes neuronales, "que consisten de muchos procesadores sencillos conectados, llamados neuronas, cada uno produciendo una secuencia de activaciones de valores reales. Las neuronas "input" se activan a través de sensores que perciben el entorno, otras neuronas se activan a través de conexiones ponderadas (dando pesos a los distintos datos, de forma análoga a la importancia que se da a los distintos factores cuando se toman decisiones) procedentes de neuronas ya activas"[6]. Son algoritmos y modelos estadísticos. 

La reunión de Dartmouth, efectivamente, tendría lugar en el verano del año siguiente,1956, y entre la veintena de participantes, incluidos los firmantes de la convocatoria, se reunieron tres premios Nobel y cuatro premios Turing[7].

Fue en esta "Conferencia de Dartmouth"[8] ("The Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence") donde quedaría acuñado oficialmente el término "Inteligencia Artificial" ("Artificial Intelligence"). 

El nuevo concepto[9] se definió como "la ciencia y la ingeniería para hacer máquinas inteligentes, particularmente programas de ordenadores inteligentes"; entendida dicha inteligencia como "la parte computacional de la capacidad para conseguir objetivos en el mundo". 

Los algoritmos y modelos matemáticos relacionados con las NN han evolucionado desde los años 40 del pasado siglo, de unas cuantas etapas de computación en respuesta a unas cuantas capas de NN (Shallow NN), a algoritmos desarrollados entre los años 60 a 80 para los modelos lógicos de NN complejas de miles de "neuronas" simuladas, organizadas en docenas o centenas de capas interconectadas. 

Las neuronas de la primera capa reciben un dato de entrada o señal -como la intensidad de un pixel en una imagen- y realizan cálculos para entregar como resultado una nueva señal a las neuronas de la siguiente capa, y así hasta obtener un resultado final[10]. 

La profundidad (deep = profundo) del "deep learning" -aprendizaje profundo-, se refiere a la arquitectura de las máquinas en las capas ya mencionadas, análogas a la profundidad de las capas de neuronas interconectadas del cerebro. 

Pese a lo que ya dura la investigación en IA, solo en este siglo XXI[11], y concretamente a partir del año 2006, parece haberse dado el pistoletazo de salida a una carrera en pos de producir herramientas tanto para uso de cualquier ciudadano como para uso industrial -robótica- y empresarial. 

Ha sido en este siglo cuando, por una parte, se ha dispuesto de la cantidad de datos suficiente como para poder alimentar el "aprendizaje" de una máquina; y, por otra, se ha alcanzado una eficiencia y potencia de cálculo en las máquinas notablemente superior a las coetáneas de los principales algoritmos y modelos de la IA del pasado siglo. 

Así las cosas, en el año 2006 Geoffrey Hinton y Ruslan Salakhutdinov -miembros, ambos, en ese momento del departamento de "computer science" de la Universidad  de Toronto- publicaron[12] cómo acelerar el proceso de "deep learning", popularizando este concepto, e impulsando la IA. 

Desde entonces se ha progresado mucho. El reconocimiento de fotografías - por ejemplo las de los gatos, (Google, 2012) o las de personas (Facebook, 2015)-, los llamados "asistentes virtuales" con reconocimiento del lenguaje natural -Siri, Cortana o Alexa-, o las aplicaciones de búsqueda, análisis y clasificación de todo tipo de datos -como ofrece la plataforma "Watson" de IBM-, son todos ejemplos de dicho progreso.  

Es precisamente a IBM, y concretamente a su plataforma "Watson" de IA, a quien se le asocian los términos "computación cognitiva" y "sistemas cognitivos". El Dr. John E. Kelly III, Vicepresidente de "IBM Research", en un documento del 2015, define estos términos como "referidos a sistemas que aprenden a escala, razonan con un propósito e interactúan con humanos de manera natural. En vez de ser explícitamente programados, aprenden y razonan desde su interacción con nosotros y desde sus experiencias con el entorno"[13]. 

Una propuesta muy similar a la recogida en la convocatoria del año 1955 para la Conferencia de Dartmouth, ya citada. 

* *

Sobre la computación cognitiva en las organizaciones

Volviendo a la investigación llevada a cabo por el equipo del CISR[14], en el artículo se declara como objetivo de dicha investigación responder a una serie de preguntas: ¿Cómo de disruptiva es la computación cognitiva (CC)? ¿Cambiará radicalmente la CC los negocios y los trabajos? ¿Qué deben hacer los líderes del negocio para sacar provecho de las posibilidades que le ofrecen? ¿Cómo evitar los riesgos desconocidos? A mi juicio, unas incógnitas perfectamente planteables en el ámbito de la adopción y uso, por parte de las organizaciones, de las tecnologías de la información.  

El documento define la CC "como un sistema que adapta sus algoritmos o procesamiento subyacentes dependiendo de la exposición a nuevos datos"[15].  De esto se puede deducir que, a la hora de desarrollar dicho sistema se necesitan en primer lugar, muchos datos, y, en segundo lugar, tiempo para  estabilizar los algoritmos y conseguir los resultados buscados. 

Los usos que los negocios puedan hacer de la CC serán útiles si los productos que la incorporen son consistentes, precisos y fiables. Dichos usos tienen el potencial de hacer más eficientes los procesos operativos y de toma de decisiones; pero, para ello, dichos procesos se deben entender muy bien, han de estar muy bien diseñados y ya deben estar digitalizados, como condiciones previas a su automatización empleando CC.  

Los autores declaran que en la investigación inicial "aprendieron cinco lecciones": 

1ª Lección: la CC debe aplicarse a tareas definidas muy concretas. Como ya se ha visto anteriormente, los dos hechos relevantes que han permitido el desarrollo de la IA han sido la disponibilidad de potencia de procesamiento, y por otro, el fácil acceso a gran cantidad de datos electrónicos. Estos dos hechos han permitido innumerables y rápidas iteraciones de aplicaciones que podían probar hipótesis, obtener patrones y optimizar modelos.  

Como resultado, los negocios pueden obtener éxito al aplicar herramientas de aprendizaje de las máquinas sólo a los procesos que 1) tengan un resultado establecido; 2) sean muy repetitivos, y 3) dependan de datos electrónicos accesibles e interpretables.  

Por ejemplo: la evaluación de un crédito bancario a un cliente potencial. 

2ª Lección:  Muchos problemas de negocio no son adecuados para la CC. La CC no puede conformar decisiones sobre entornos de alta incertidumbre o rápido cambio, por ejemplo, porque no existen aún herramientas de base, porque los datos relevantes puede que no se conozcan o no estén disponibles, y la frecuencia de un tipo de decisión sea baja. A esto se puede añadir que algunas decisiones dependen más de un instinto creativo que de un argumento de patrones establecidos. 

3ª Lección: Las máquinas aprenden sólo si los humanos las entrenan mucho. Por ejemplo, la preparación de Watson para ganar el concurso Jeopardy llevó seis años de esfuerzo. 

El uso de CC en diagnóstico médico requiere alimentar a la máquina con una gran cantidad de investigaciones médicas así como de historiales de pacientes. 

Algunas aplicaciones requieren un gran esfuerzo de enseñanza antes de que los algoritmos se estabilicen: el procesamiento del lenguaje natural sigue reglas gramaticales, pero el vocabulario puede ser muy variable en su significado, dependiendo de muchos factores, entre ellos, el contexto. 

En entornos cambiantes, el proceso de enseñanza ha de continuar ya que los motores de recomendaciones han de ser re-entrenados para adaptarse a los cambios en productos y servicios. 

4ª Lección: En muchos casos son los comerciales los mejor posicionados para recuperar las inversiones en CC. El rendimiento de la CC llega solo después de que un sistema tenga una sólida base de conocimiento, para lo cual, como ya se ha dicho, se necesita tiempo y esfuerzo. 

Para muchas aplicaciones de negocio, es posible que una sola compañía no pueda justificar la inversión requerida para, recoger, diseñar y almacenar los datos, y los modelos iniciales para comenzar el aprendizaje de la máquina. 

Los comerciales pueden recuperar las inversiones vendiendo los sistemas a otras compañías. Por otra parte, para muchas aplicaciones de la CC, las empresas harían bien en esperar productos que  ofrecieran una base de conocimiento y el modelo inicial para poder comenzar su proyecto CC.   

5ª Lección: Las compañías deben proceder de manera gradual para implementar aplicaciones de CC. El éxito de la aplicación al negocio de la CC va de la mano del crecimiento de los individuos en su comprensión del negocio. Un conocimiento vago en las reglas del negocio, limita las posibilidades de éxito en la adopción y uso de la CC. Si el resultado deseado no está claro o los datos que se requieren no están disponibles, una tarea no será adecuada para la CC. 

Una estrategia gradual de valor añadido para la CC sería la siguiente: 

   1) las empresas establecen buenas reglas de negocio mediante las personas, quienes al ejecutar una tarea aprenden las relaciones entre distintos datos de entrada y sus resultados; 

   2) con el tiempo, los resultados se entienden lo suficientemente bien como para que se puedan automatizar las tareas repetitivas; 

   3) la automatización permite probar las reglas de negocio en diferentes contextos, analizar las relaciones entre datos de entrada y resultados y elaborar o ajustar las reglas; 

   4) en sistemas cerrados, las relaciones entre datos de entrada y resultados podría ser lo suficientemente clara como para permitir herramientas de análisis predictivo; y, 

   5) para problemas complejos, la CC podría ser una opción si el sistema pudiera tener acceso a suficientes datos útiles de tal manera que la máquina tuviera una base para adaptar sus propios algoritmos. 

 * *

Conclusiones

Los autores del artículo concluyen que, al contrario que lo que se dice de ella, la CC no será probablemente tan disruptiva para la mayoría de las empresas. Algunas de éstas conseguirán beneficios desarrollando productos de negocio o de consumo que incorporen capacidades de CC.

Sin embargo, la mayoría de los líderes empresariales encontrarán el mejor camino para impulsar las oportunidades y gestionar los riesgos de la CC, invirtiendo en la mejora gradual de sus procesos. Con el tiempo, la mejora de los procesos producirán un aumento en la automatización y, quizás, conduzcan a procesos de CC.  

"No preguntes si las máquinas pueden pensar, pregunta cómo las máquinas se integran en los mecanismos que diseñamos"  

Peter Norvig. Director of Research, Google Inc, 2015. [16]

* * *

Este artículo fué publicado originalmente en la web de ComunicacionesHoy  – "¿Pueden pensar las máquinas?" el día 18/05/2017 – María José de la Calle.    

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[1] A.M.Turing (1950)  "Computing Machinery and Intelligence. Mind 49: 433-460". "1."The Imitation Game" / "I propose to consider the question, "Can machines think?"" url [a 20170515] https://www.csee.umbc.edu/courses/471/papers/turing.pdf  

[2] Tom Simonite (20170512) "Nvidia CEO: Software Is Eating the World, but AI Is Going to Eat Software" MIT Technoly Review. url [a 20170513]   https://www.technologyreview.com/s/607831/nvidia-ceo-software-is-eating-the-world-but-ai-is-going-to-eat-software/?set=607859 

[3] Jeanne W. Ross, Cynthia M. Beath, Monideepa Tarafdar (201612) "Five Things You Should Know About Cognitive Computing". Reseach Briefing, Vol. xvi, Nº 12. MIT CISR url [a 20170514]  https://cisr.mit.edu/blog/documents/2016/12/15/2016_1201_cognitivecomputing_rossbeathtarafdar.pdf/ 

[4] "A Proposal for the Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence" url [a 20170511] 

http://www-formal.stanford.edu/jmc/history/dartmouth/dartmouth.html 

[5] "The machine is provided with input and output channels and an internal means of providing varied output responses to inputs in such a way that the machine may be ``trained'' by a ``trial and error'' process to acquire one of a range of input-output functions." Ver referencia nota iv.  

[6] Jürgen Schmidhuber, (20141013) "Deep learning in neural networks: An overview" Neural Networks Volume 61, January 2015, Pages 85–117. url [a 20170511] http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0893608014002135 

[7] La lista de participantes proporcionada por la  Wikipedia  (los premios no figuran): 1) Ray Solomonoff, 2) Marvin Minsky - Premio Turing, 3) John McCarthy  - Premio Turing, 4) Claude Shannon - Premio Nobel, 5) Trenchard More, 6) Nat Rochester, 7)Oliver Selfridge, 8) Julian Bigelow, 9) W. Ross Ashby, 10) W.S. McCulloch, 11) Abraham Robinson, 12) Tom Ette, 13)John Nash - Premio Nobel, 14) David Sayre, 15) Arthur Samuel, 16) Shoulders, 17) Shoulders' friend, 18) Alex Bernstein, 19) Herbert Simon - Premio Nobel - Premio Turing, 20) Allen Newell - Premio Turing.  url [a 20170516] https://en.wikipedia.org/wiki/Dartmouth_workshop 

[8] Ver nota [7].

[9] " It is the science and engineering of making intelligent machines, especially intelligent computer programs" entendida la inteligencia como "Intelligence is the computational part of the ability to achieve goals in the world". J.McCarthy (20071211) "What is Artificial Intelligence". Stanford.edu  url [a 20170511] http://www.formal.stanford.edu/jmc/whatisai/node1.html 

[10] Will Knight (20170411) "The Dark Secret at the Heart of AI". MIT Technology Review. url [a 20170511] https://www.technologyreview.com/s/604087/the-dark-secret-at-the-heart-of-ai/  

[11] "A Short History Of Deep Learning -- Everyone Should Read"  Forbes. https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2016/03/22/a-short-history-of-deep-learning-everyone-should-read/2/#a34cb06710c4  

[12] G. E. Hinton, R. R. Salakhutdinov. "Reducing the Dimensionality of Data with Neural Networks"  "28 July 2006 VOL 313 SCIENCE" https://www.cs.toronto.edu/~hinton/science.pdf 

[13] "Cognitive computing refers to systems that learn at scale, reason with purpose and interact with humans naturally. Rather than being explicitly programmed, they learn and reason from their interactions with us and from their experiences with their environment."  John E. Kelly III (oct, 2015)  "Computing, cognition and the future of knowing" IBM. url [a 20170514] http://www.research.ibm.com/software/IBMResearch/multimedia/Computing_Cognition_WhitePaper.pdf  

[14] Ver nota [3]

[15] "We define cognitive computing as a system that adapts its underlying algorithms or processing based on exposure to new data". Ver referencia en nota [3]. 

[16] Peter Norvig (2015)  "Ask Not Can Machines Think, Ask How Machines Fit Into The Mechanisms We Design". Edge.org url [a 20150515] https://www.edge.org/response-detail/26055 

 

La adicción a la máquina

Wednesday, 17 May 2017 Maria Jose de la Calle Posted in iTTi Views

Nuestro "adicción a la máquina" no pretende hacer referencia a la dependencia de todo tipo de dispositivos personales que actualmente padecemos, sino a la necesidad que sentimos de confiar en las máquinas para extraer conclusiones, dada su mayor rapidez para alcanzarlas. Una celeridad que nos ofrece respuestas de manera casi inmediata; pero que no obstante, se antoja insatisfactoria, a la vista de nuestro permanente deseo de dotar a las máquinas de una mayor velocidad. 

La evolución de las máquinas ha traído muchos beneficios a la Humanidad, pero también algunos perjuicios cuando se han utilizado de manera inapropiada.  

El tiempo transcurrido desde que se inventa una máquina hasta que la Sociedad adopta su uso de forma generalizada, se hace más corto cada vez. De tal modo que no da tiempo ni a conocer los riesgos de dicho uso ni a adoptar las medidas para mitigarlos. Medidas tales como fabricar la máquina de forma correcta, o producir, ordenadamente, el cambio de costumbres que, presumiblemente, requiera el referido uso. 

Cuanto más utilizamos las máquinas, más les pedimos que hagan para nosotros, entrando en un bucle sin fin y carente de la oportuna reflexión. 

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) define "máquina"[i] como "artificio para aprovechar, dirigir o regular la acción de una fuerza", como primera acepción. 

Hoy, que tanto se habla de las [r]evoluciones tecnológicas (industriales), cabe segmentar, también en etapas la evolución de las propias máquinas. 

Las primeras máquinas construidas por el Hombre constituían una suerte de continuación de su propio cuerpo que permitían multiplicar, regular o dirigir la fuerza de sus músculos. Estas máquinas estaban "unidas" físicamente a la persona que las manejaba. 

Posteriormente, a estas mismas máquinas se las dotó de cierto grado de autonomía, al incorporarles motores, y en lugar de transformar y multiplicar la energía de los músculos, ejercían su propia fuerza transformando otros tipos de energía, como la generada por el vapor, la eléctrica o la derivada de los combustibles fósiles. 

Con la aparición de la Informática, las nuevas máquinas -los ordenadores y todo tipo de dispositivos computarizados- tuvieron la habilidad de procesar datos, datos "a lo grande", lo que, volviendo a la definición del DRAE, suponía nuevamente amplificar la "fuerza", o la capacidad, de otro órgano humano: el cerebro.  

Esas nuevas máquinas pueden servir como calculadora -hace ya mucho que no se necesita calcular de memoria o hacer una cuenta en un papel-, como repositorio de información -las enciclopedias están digitalizadas-, como agenda de contactos y recordatorios -ya no se necesita acudir a la memoria para acordarse de una cita apuntada no se sabe dónde-, y así un largo etcétera. 

Asimismo, con los ordenadores, se ha multiplicado la información generada y almacenada. A su vez, los propios ordenadores han aumentado su capacidad para tratar dicha información, pero no a la misma velocidad que la producen. Recuerde que los datos, por sí solos, no significan nada; hay que darles un contexto en el cual cobren significado. 

De hecho, hoy hay tantos datos que es humanamente imposible, en muchos casos, poder clasificarlos y extraer de ellos información significativa para un determinado fin. En principio, una misión atribuible a nuestro propio cerebro; pero que resulta muy lento para la cantidad de datos a los que ha de enfrentarse. Si malo es no tener suficientes datos, una gran cantidad de ellos lleva al mismo destino: la imposibilidad de obtener una información útil en un tiempo razonable. Tal vez por eso a las máquinas se les pide cada vez más. 

El tratamiento por parte de aquellas de la inmensa cantidad de datos que actualmente producen las personas y los objetos (otra máquinas), sirve, entre otras cosas, para calcular patrones y correlaciones estadísticas, que pueden ayudar a establecer comportamientos futuros y contribuir a la toma de decisiones. En suma, como se apuntaba al principio, a "extraer conclusiones".  

Hay dos caminos por los cuales se busca mejorar la capacidad de tratamiento de datos y entrega de información y conocimiento. Siguiendo la senda de una mayor eficacia se encuentra la Computación Cognitiva. Por el lado de la mayor eficiencia, aparece la Computación Cuántica y sus anunciados ordenadores cuánticos; obviamente sin olvidar la búsqueda de mayores capacidades de cálculo de los procesadores actuales, tradicionales. 

La Computación Cognitiva -permítame dejar la Cuántica para otro día- persigue "simular el pensamiento humano en un modelo computarizado"[ii]. Implica sistemas de auto-aprendizaje y reconocimiento de lenguaje natural. 

Con ella las máquinas proporcionan una capacidad de análisis de datos mucho más veloz que la de los humanos. Vienen a actuar como un super-cerebro con capacidad de acceder a información en cualquier parte del mundo, de procesar gran cantidad de datos, muchos de los cuales no son cifras o datos estructurados, sino que son fotografías, vídeos, mensajes, documentos, situaciones u otros datos no estructurados.  

De este modo, los resultados proporcionados por las máquinas son correlaciones, patrones o conclusiones servidos en forma de números, gráficos y, por qué no, consejos varios en lenguaje natural sobre qué hacer ante distintas situaciones. 

A las máquinas se les ha proporcionado autonomía de pensamiento, análogamente a lo indicado anteriormente sobre la autonomía mecánica proporcionada mediante la incorporación de motores. 

IBM acaba de presentar -el pasado mes de marzo- su nueva plataforma Watson Data Platform[iii], de computación cognitiva. Según su página web, es capaz de aunar la información de una organización, aprender con cada dato que le llegue, y con sus capacidades analíticas, dar rápidamente nuevas respuestas al negocio, y todo esto "como servicio" en la nube.   

Citando a Guy Creese[iv], vicepresidente de Gartner, "quizás el mayor estímulo que la Inteligencia Artificial puede proporcionar es mantener a las personas centradas en lo que es más importante. La mayoría de las personas necesitan la Inteligencia Artificial para tratar con contextos cambiantes". 

De los dos últimos párrafos habría que destacar, en primer lugar, "dar rápidamente respuestas", en segundo, "en lo que es más importante [...] tratar con contextos cambiantes". Las máquinas pueden resolver el problema de dar respuesta a los cambios y de manera suficientemente rápida. Además, alguna de ellas pueden aprender por sí mismas. 

Por el contrario, como ya se ha indicado, el cerebro -humano- es lento y además no responde bien a situaciones cambiantes[v], por lo que no vamos a poder seguir a las máquinas. Consecuentemente, como se apuntaba al principio, no parece que haya más salida que materializar nuestra "adicción a las máquinas" depositando nuestra confianza en ellas. 

Sin embargo, esto plantea una serie de intrigantes preguntas: ¿Cómo vamos a saber si las respuestas que nos ofrecen las máquinas son las correctas, si tenemos carencias, al menos en capacidad, a la hora de evaluarlas nosotros mismos?; ¿qué otras posibles opciones nos habrán "ocultado"?; y, lo que puede ser más relevante,  ¿estamos siendo capaces de formular las preguntas adecuadas?  

Según el artículo "This Is Your Brain on GPS Navigation" publicado por MIT Tecnology Review[vi], las partes del cerebro que se utilizan para buscar rutas y planificarlas no se activan cuando las direcciones nos las proporcionan, por ejemplo por medio del teléfono o la tableta. En ese sentido, el cerebro es como un músculo, y lo que no se utiliza, se atrofia. Por tanto, cabe plantearse una pregunta adicional: ¿perderemos los humanos ciertas capacidades cedidas a las máquinas?

Volviendo a la cita de Guy Crees, "centrarnos en lo que es más importante", se nos puede olvidar por qué algo es más importante y los criterios para saber que eso es más importante. ¡Como nos lo dice la máquina! 

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Este artículo fué publicado originalmente por ComunicacionesHoy, nº 160,  abril-2017. Referencia: Opinión, pg.10 – "La adicción a la máqina" – María José de la Calle.   

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[i] url [a 20170327] http://dle.rae.es/?id=OKvTasd 

[ii] "Cognitive computing is the simulation of human thought processes in a computerized model. Cognitive computing involves self-learning systems that use data mining, pattern recognition and natural language processing to mimic the way the human brain works.". "Cognitive computing is used in numerous artificial intelligence (AI) applications, including expert systems, natural language programming, neural networks, robotics and virtual reality. "  Whatis.com url [a 20170327] http://whatis.techtarget.com/definition/cognitive-computing  

[iii] Watson es la plataforma de IBM de Computación Cognitiva. url [a 20170327] https://www.ibm.com/analytics/us/en/watson-data-platform/platform.html  

[iv] "But perhaps the biggest boost AI can provide is keeping people focused on what's most important. Most people need AI to deal with "context switching," "The Latest Battle in Software Is All About Artificial Intelligence" (20161025). Fortune|Tech. url [a 20170327] http://fortune.com/2016/10/25/artificial-intelligence-software/  

[v] Literatura sobre cómo los humanos reaccionamos a los cambios hay mucha. Aquí dejamos dos ejemplos.  url [a 20170327] http://neurocienciaempresaymarketinglucia.blogspot.com.es/2012/09/resistencia-al-cambio-y-neuromanagement.html , http://www.cronista.com/management/-El-cerebro-es-reticente-al-cambio-20131226-0013.html  

[vi] "Parts of the brain that are used to navigate and plan routes aren’t active when directions are fed to us." "This Is Your Brain on GPS Navigation" (20170322).  MIT Technology Review url [a 20170327] 

https://www.technologyreview.com/s/603951/this-is-your-brain-on-gps-navigation/?goal=0_997ed6f472-93e326545f153813777&mc_cid=93e326545f&mc_eid=f684c51e62  

 

El aprendizaje de las máquinas: de lo digital al algoritmo.

Thursday, 07 January 2016 Maria Jose de la Calle Posted in iTTi Views

Una de las tendencias que Gartner identifica para el 2016 es el aprendizaje avanzado de las máquinas en base a las llamadas redes neuronales profundas (deep neural nets o DNNs), sistemas que pueden aprender de forma autónoma para entender el mundo. Posibilitan el autoaprendizaje de todas las características de su entorno. Las organizaciones deben evaluar cómo aplicar estas tecnologías para ganar ventaja competitiva [i]. 

Continuando con el futuro dibujado por Gartner, los algoritmos definirán el futuro de la empresa. En una empresa algorítmica, la mayor parte de lo que sucede se producirá en el trasfondo de la empresa, a través de máquinas inteligentes, sin que las personas estén directamente implicadas. Evolucionaremos a un mundo post-app, con agentes inteligentes proporcionando dinámicamente interfaces y realizando acciones contextuales como, por ejemplo, lo que Gartner llama asistentes personales virtuales (virtual personal assistants o VPAs). 

De la empresa digital a la empresa algorítmica.  

Un ejemplo de asistente personal es la herramienta que acaba de hacer pública Google, llamada "Dubbed Smart Reply (DSR)"[ii] con la cual un dispositivo con servicio de correo podría responder automáticamente correos-e. De momento, la herramienta propone 3 breves respuestas de las cuales se puede elegir una y, si se quiere, completarla o modificarla. DSR aprende analizando gran cantidad de correos-e del servicio Gmail de una vasta red de ordenadores, las redes neuronales a las que hace referencia Gartner, llamadas así por su funcionamiento análogo a las redes neuronales de nuestro cerebro. Las redes analizan la información en base a algoritmos para aprender una tarea concreta, en este caso entender los correos y ser capaces de responderlos. 

Estos algoritmos, llamados "Deep learning", provienen de la Inteligencia Artificial (IA) de los años 80, pero es ahora con la vasta de red de comunicaciones y la enorme cantidad de datos de los que se dispone que se les está sacando todo su potencial  y  que está haciendo evolucionar rápidamente un amplio rango de servicios online, como el reconocimiento del habla en el teléfono, la traducción instantánea en Skype, el reconocimiento de caras en las imágenes que se suben a la red, las recomendaciones de cosas que nos pueden gustar o amigos que podemos hacer, al fin y al cabo campos tradicionales de la IA -reconocimiento de voz, reconocimiento de imágenes, textos- y a la robótica, con un único modelo de aprendizaje. 

Las máquinas aprenden por medio de algoritmos inspirados en cómo se cree que funciona nuestro cerebro, que son capaces de tratar grandes cantidades de datos estructurados y no estructurados, y que no tienen limitaciones teóricas sobre lo que pueden llegar a hacer. De cuantos más datos se les provea o las máquinas mismas recojan, y cuanto más largo sea el tiempo de cálculo, mejores resultados conseguirán. Por ejemplo, analizando gran cantidad de palabras habladas, pueden aprender a reconocer las órdenes dadas por voz a un teléfono. 

Y ya no habrá que escribir instrucciones precisas en las que decir a las máquinas lo que tienen que hacer, dependiendo de las situaciones tomarán decisiones en una u otra dirección sin que se les haya dado dichas instrucciones expresas escritas en un programa. 

En realidad, es nuestra forma de aprender, absorbiendo datos y situaciones desde que nacemos, creando patrones y aplicándolos a nuevas situaciones -con mayor o menor fortuna-. 

De momento, tenemos que seguir escribiendo y manteniendo máquinas con viejos y nuevos algoritmos, ¿pero por cuánto tiempo? En un artículo [iii] publicado por MIT el 15 de junio de 2015, Larry Hardesty explicaba que investigadores del MIT habían presentado  un nuevo sistema para reparar errores peligrosos de software (SW) importando funcionalidades de otras aplicaciones más seguras. En el mismo artículo se indicaba que existen "toneladas" de código fuente disponible en repositorios open-source, millones de proyectos, y una gran cantidad de estos proyectos implementan funcionalidades similares o tienen componentes con funcionalidades comunes. El sistema toma las mejores componentes que encuentra. 

Con estas toneladas de código las máquinas podrían aprender no sólo a arreglar un error, sino a programar[se] nuevas funcionalidades.  

Las máquinas ya saben leer y escribir, pueden interpretar lo que oyen -los dictáfonos, traductores, etc-, sus cámaras no sólo registran lo que ven, sino que lo interpretan -búsquedas en Google de texto a partir de imágenes o búsquedas de imágenes a partir de texto-. 

Primero fueron las herramientas para realizar actividades que nuestros músculos no podían, es decir, realizar actividades físicas, pero manejadas con energía muscular; estas evolucionaron hacia máquinas-herramientas cuyo movimiento sería autónomo a base de motores impulsados por energía térmica, hidráulica o eléctrica pero dirigidos por nuestro cerebro; posteriormente, llegaron las máquinas dirigidas por instrucciones residentes en las propias máquinas, las máquinas programables con programa almacenado, que eran -y son- capaces de realizar otro tipo de actividad, más de la mente que de los músculos, actividades automatizables y repetitivas que responden a algoritmos matemáticos. Llegó la revolución del SW. 

Al mismo tiempo que las máquinas-herramientas evolucionaban, evolucionaba el trabajo, de un trabajo con los músculos a un trabajo con la mente, de generar valor con los músculos a generar valor con la mente, lo que podríamos llamar el trabajo del conocimiento. 

Y la evolución del SW, y por ende, la evolución de lo que las máquinas pueden hacer, continúa. Ahora las máquinas están aprendiendo de todo lo que les rodea, con lo que las estamos dotando, también, de capacidad de generar valor con su mente artificial. Este valor generado por las máquinas es el que tenemos que saber utilizar para, a su vez generar más valor. Viviremos y trabajaremos con ellas en nuestro beneficio y ellas nos irán redefiniendo a nosotros. Como afirmó Marshall McLuhan (1911-1980) sociólogo canadiense "We shape our tools and then our tools shape us."[iv].

"Deep Learning" se está extendiendo más allá de Internet, poniéndolo dentro de dispositivos que pueden operar en el mundo físico, como los robots ya mencionados, o como los coches autónomos de Google, que pueden reconocer con estos algoritmos y los datos con los que se alimentan, el mundo que los rodea.   

Por si esto no fuera suficiente, además, las máquinas componen letras de canciones. En el artículo "Machine-Learning Algorithm Mines Rap Lyrics, Then Writes Its Own"[v] publicado en mayo de este año por MIT Tecnology Review se puede leer que Eric Malmi y otros compañeros de la universidad de Aalto de Finlandia han creado un algoritmo para reconocer características de algunas letras de rap y elegir otras que rimen con las anteriores y sean del mismo tema. El resultado es un algoritmo que produce letras de rap. Eric y su grupo comenzaron alimentando a su algoritmo para que aprendiera la máquina con una base de datos de más de 10.000 canciones de más de 100 artistas de rap. 

Esto empuja los límites de la creatividad de la máquina hacia la creatividad humana. ¿Y su consciencia? 

¿Acabará la humanidad manipulada por las máquinas para su bienestar, tal como una máquina consideraría dicho bienestar, como lo declara  R.(robot) Daneel Olivaw, en la novela "Fundación y Tierra" de Isaac Asimov, donde explica que ha estado manipulando la humanidad durante miles de años con el fin de protegerla? Para poder hacerlo tuvo que definir y añadirse a sí mismo la llamada ley 0 "Un robot no puede perjudicar a la Humanidad, ni, por omisión, permitir que la Humanidad sufra daño"[vi], para así poder contravenir la primera ley: "Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño". 

Ahora que estamos a tiempo debemos dotar a las máquinas de nuestros valores para que con sus tareas y acciones no produzcan una extinción de la humanidad [vii]. 

* * *

Este artículo fué publicado originalmente por ComunicacionesHoy, nº 148, 16.12.2015. Referencia: VIII Premios ComunicacionesHoy/ Opinión, pg.14 – "El aprendizaje de las máquinas: de lo digital al algoritmo" – María José de la Calle. 

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[i] "Gartner Identifies the Top 10 Strategic Technology Trends for 2016" url [a 26.11.2015] http://www.gartner.com/newsroom/id/3143521 

[ii] Respuesta Inteligente Doblada. Metz, Cade. WIRED, nov-2015 "Soon, Gmail’s AI Could Reply to Your Email for You" url [a 26.11.2015] http://www.wired.com/2015/11/google-is-using-ai-to-create-automatic-replies-in-gmail/ 

[iii] Hardesty, Larry. "MIT News", jun-2015 "Automatic bug repair" url [a 26.11.2015] http://news.mit.edu/2015/automatic-code-bug-repair-0629 

[iv] "Conformamos nuestras herramientas y ellas nos conforman a nosotros" url [a 26.11.2015] http://www.brainyquote.com/quotes/quotes/m/marshallmc141113.html  

[v] Ref:arxiv.org/abs/1505.04771: DopeLearning: A Computational Approach to Rap Lyrics Generation url [a 26.11.2015] http://www.technologyreview.com/view/537716/machine-learning-algorithm-mines-rap-lyrics-then-writes-its-own/ 

[vi] MIT Tecnology Review, may-2014. "Do We Need Asimov's Laws?" url [a 26.11.2015] http://www.technologyreview.com/view/527336/do-we-need-asimovs-laws/ 

[vii] Conn, Ariel, "future of life", nov-2015. "The Superintelligence Control Problem" url [a 26.11.2015]  http://futureoflife.org/2015/11/23/the-superintelligence-control-problem/ 

 

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